martes, 8 de agosto de 2017

Concetos sicológicos básicos



Lo que sigue evidencia una notable falta de amor propio e incide en la radical importancia de las emociones para la supervivencia. Las emociones básicas son seis: alegría, sorpresa, asco, miedo, ira y tristeza. Como ves sólo hay una completamente positiva y aún puede ser negativa socialmente si falla el contexto, un alegre en una multitud de tristes por ejemplo. Digo que socialmente porque temo que quien logra mantener la alegría en cualesquiera circunstancia, tiene toda la razón del mundo. Las otras, salvo la sorpresa, que puede, no son agradables pero sí muy útiles como herramientas pues indican que algo no va bien y dan la tarea de restablecer el equilibrio anterior.

Carencia de automonitorización: No ser consciente del cambio en los estados de ánimo. El ideal apunta a infancias felices y adolescencias aceptables donde el sujeto ha encontrado la positiva zona de confort mentospiritual donde alegre o medio contento va enfrentado los conflictos que surgen, si hay un viraje hacia emociones negativas, el sujeto sano aprende a restablecer el ya nombrado equilibrio. Si el infante no ha sido feliz, no podrá, porque no sabrá.

Reactividad: El botón favorito de los manipuladores, mi más glorioso mea culpa, “¿Eres un gallina, McFly?”. Quien no es consciente de esto, se enzarzará en todas las batallas que le salgan al paso y ni podrá llegar a sitio alguno. Cuando alguien pretende herirte emocionalmente, intentará sacar lo peor de ti. Que tengas ataques de ira públicos para que digan que eres un desalmado. El público no verá la “pulsación del botón”, la causa, y sí la consecuencia, la, por otra parte, bendita ira que se convierte en la única salida de situaciones y relaciones destructivas. Esta ira, aunque te destruya socialmente, es un mal menor, porque puede ahuyentar al abusador y se convierte en una referencia interna. Tu inconsciente dice hasta aquí porque sabe que de seguir en el mismo sitio, peligra la propia vida. Esta afirmación, por el temor que infunde este sentimiento, puede parecer descabellada pero hay que estar ahí. Casi no queda otra, si estás bien enganchado.

“Cuando la víctima no controla suficientemente la situación, basta con cargar las tintas en la provocación y el desprecio para obtener una reacción que luego se le podrá reprochar. Por ejemplo, si su reacción es la ira, se procura que todo el mundo se dé cuenta de ese comportamiento agresivo, de tal modo que hasta a un espectador exterior se le pueda ocurrir llamar a la policía.”

http://sobreviviendoasociopatasynarcisistas.blogspot.com.es/

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